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¿Tantos huesos? ¿Para que?

Gracias al esqueleto es que la vida se da tal y como la conocemos. Con él es que son posibles varias de nuestras funciones vitales y en la vida animal da lugar a muchas e increíbles adaptaciones que dejan en claro que los huesos son más que solo rocas en nuestros cuerpos.

Al día realizamos una gran cantidad de actividades como estudiar, hacer deporte, dibujar o jugar videojuegos. Mientras nos ocupamos de todo ello, pocas veces pensamos en que la importancia que tiene el esqueleto en cada acción. Incluso, llegamos a olvidar por completo que tenemos muchos huesos dentro de nosotros y donde es que estos se encuentran.

Sin las falanges, carpos y metacarpos de las manos no podríamos dibujar, jugar videojuegos o escribir. Sin el fémur, la tibia y fíbula no podríamos caminar o correr. Sin la columna vertebral y las costillas nuestros cuerpos se irían de lado y perderíamos el equilibrio. Todas nuestras actividades y nuestro modo de vida se dan gracias a que poseemos un esqueleto.

Los huesos, lejos de ser rocas sólidas compuestas de calcio, son órganos vivos y dinámicos que, además de dar soporte, cumplen con muchas funciones. Cómo almacenar energía en forma de grasa, participar en la generación de sangre y guardar minerales. La dinámica de los huesos es tan alta que cada 10 años estos se renuevan por completo.


Nada en Biología tiene sentido si no es a la luz de la Evolución Theodosius Dobzhansky, 1973

En el mundo animal son 5 los grupos de animales con un esqueleto interno; anfibios, peces, reptiles, aves y mamíferos, por supuesto. Sin embargo, gracias a la ventaja que da tener soportes rígidos que mantengan la forma del cuerpo, hay otros grupos animales que poseen un esqueleto externo como los cangrejos y los escarabajos. En estos animales el exoesqueleto, como se le denomina, no está formado de calcio, como en los vertebrados, sino de quitina, la cual es una proteína.

Así como Dobzhansky decía “Nada en Biología tiene sentido si no es a la luz de la Evolución” cuando analizamos el esqueleto podemos ver como todos los huesos tienen una función y una forma muy específica. Esto gracias a que se encuentran adaptados a las condiciones en las cuales habita cada especie.

Como ejemplo podríamos hablar sobre el aparato hioideo. Este se compone por varios huesos que se encuentran debajo del cráneo y dan soporte a la lengua. Si bien su origen evolutivo se encuentra en las branquias de los peces, en reptiles modernos es útil de muchas maneras. En el caso de los camaleones les permite ocupar su conocida lengua proyectable de manera eficaz y con una precisión que envidiaría cualquier francotirador.


Y en el caso de los clamidosaurios, un grupo de lagartijas con una gola como la del Dilophosaurio que todos conocemos de Jurassic Park, el mismo aparato hioideo se extiende por los pliegues de piel, per-mitiendo que estos se levanten y funcionen como mecanismo de defensa, aunque en la vida real no lanzan veneno, eso es cosa de Hollywood.

La vida de todos los vertebrados es posible como la conocemos gracias al esqueleto y aunque a veces pasemos por alto su función ahí se encuentra, dentro de nosotros, ya sea para que podamos salir a caminar, un camaleón cace un insecto o un dinosaurio de la vida real se defienda de sus depredadores.



Para saber más: Kardong, K. V., & Pardos Martínez, F. (2007). Vertebrados: Anatomía comparada, función y evolución. Madrid: McGraw-Hill Interamericana.

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